Orlando Sepúlveda era un escritor mediocre pero siempre contó con buenas vinculaciones con el poder de turno y más de una vez logró publicar sus libros al recibir un importante subsidio; en pocas palabras todos los contribuyentes de su propia patria, de una u otra manera a través de sus impuestos financiaba las obras de este tan poco célebre autor, que casi nadie leía.
Que generoso es este país se oía murmurar algunos de sus colegas escritores que hacían tremendos esfuerzos para auto financiarse sus propias publicaciones o negociar eternamente con editoriales que jugaban con su paciencia prometiéndoles publicar sus obras, cosa que la mayoría de las veces finalmente terminaban no haciendo porque no era la conveniencia del mercado la temática a la cual el autor había dedicado su trabajo, o porque el título no les caía simpático, o según los gurú del mercado no era lo suficientemente atractivo como para vender, es que para algunos mercaderes de literatura, el único objetivo no es llegar a la gente con un material interesante, con una obra que al lector lo enriquezca culturalmente, sino ofrecer títulos o frases hechas que tengan gancho, pero que en realidad que estén vacías de contenido eso poco les interesa; su estrategia es comercial, y poco les importa engañar con un material de pésima calidad a compradores poco hábiles, a la hora de escoger autores que verdaderamente valgan la pena.
Nestor O Salgado
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